Escritura · Estructura

Empezar por todo lo alto

Una apuesta fuerte por la acción

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Hay que empezar por todo lo alto. El peor inicio de una novela podría ser: «Era martes. Me desperté a deshoras, como habitualmente, y con la cabeza revuelta. Me costó salir de la cama porque me dolía el alma. Antes del primer café ya estaba repasando las injusticias de lo que vi en la tele la noche anterior. Me corté al afeitarme porque no tenía ni para cuchillas nuevas, y la antigua ya estaba mellada, como mi pobrecita alma. La televisión nos engaña, así que me puse a fumar cigarros, uno tras otro, sin encender la tele otra vez, y sintiendo la frustración de un perro apaleado»

Estas reflexiones pueden interesar más adelante, y tampoco mucho, la verdad. En el inicio de la novela hay que hacer una apuesta fuerte por la acción. Que entre por los ojos. Vamos a un caso extremo de acción exterior, digamos, cinematográfica. Fíjate, así comienza el escritor Nacho Cabana La chica que llevaba una pistola en el tanga:

Violeta conduce a 120 kilómetros por hora en dirección contraria por la Gran Vía, un jueves de madrugada, y eso la relaja. Se concentra en esquivar los obstáculos que encuentra por el camino y en prevenir los que puedan aparecer

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