Escritura · Trabajos de alumnos

Farol. Pedro P. González

Dialogo Kristo meme

Invitamos a nuestro ex alumno Pedro P. González a practicar el diálogo. Jugar con personajes contrapuestos, dar relieve a cada línea, definir a esos personajes por medio de sus palabras…

Su alma de periodista y el espíritu curioso le impulsa a merodear por el claro. Desciende con dificultad una embarrada y pequeña colina. Antes de llegar al cordón amarillo, un grito le detiene:

―¡Oiga! No puede estar aquí.

―Soy periodista ―dice al llegar a la cinta plástica del cuerpo de homicidios.

―Ahá, así que un periodista…

―Eso es.

―Bien, ¿del Herald, Trivium, Post…? ¿De dónde viene?

―Cubro a un medio independiente, señor. Aquí tiene mi acreditación. Colaboro con BuzzFeed.

―¿BuzzFeed? ¿Qué diantres…?

―Sí ―interrumpe el joven―, ya sabe, el medio de internet. ¿No lo conoce?

―No, no sé lo que es. Estoy chapado a la antigua, hijo.

―Periodismo ágil, viral, directo e independiente. Como lo quieren los jóvenes de ahora.

―Un independiente…  mire, aun así, no puede estar aquí ¿sabe? Por cierto, ¿qué le ha pasado en el pie? Le he visto cojear.

―¿En el pie?  

―Sí, en el pie.

―Vaya, no es nada, solo un golpe tonto con la cama esta mañana.

―¿Esta mañana dice? ¿Y dónde se está alojando?

―Solo he venido de paso. Esta misma noche me marcho de nuevo a la ciudad.

―Ahá, comprendo… ―se ajusta las gafas negras sobre la nariz―. Sí, mire, vienen muchos curiosos por aquí, ¿sabe? Muchos lunáticos y raritos. ¿Y ha venido usted en coche?

―Sí.

―¿Desde dónde? Le he visto venir andando. Es más, cojeando ―dice con sonoras pausas.

―Desde Baltimore.

―¿Andando? ―ríe―. Con el pie en ese estado… ¿Ha podido conducir más de cuatro horas?

―No he dicho que haya venido conduciendo.

―Entonces… ¿Ha venido en autobús? ¿Está solo?

―Un amigo me ha dejado aquí. Hizo un alto en el camino. Él continuó hacia Charleston para cerrar unas gestiones. Esta misma noche me recoge para volver a casa.

―Ahá… Unas gestiones. Menudo viaje, amigo. Y entonces, ¿qué se le ha perdido por Flatwoods? Es el único chupatintas que ha llegado hasta aquí. Un independiente, nada menos. No se ha dado aviso a ninguna agencia todavía. Nadie sabe aún lo que ha pasado. ¿Cómo es que ha llegado hasta aquí?

―Si le soy sincero ―sin perder las formas―, ha sido pura casualidad encontrarle. Caminaba sin rumbo fijo cuando he visto este claro en el bosque. Intentaba seguir algunos rastros. Pura casualidad.

―¿Una casualidad, eh?

―Sí. Casualidad.

―¿Y cree en el destino, hijo?

―¿Debería?

―Aquí ya quedan pocas cosas en las que creer. Es mejor que se marche cuanto antes.

―Aún quedan varias horas hasta que me recojan. He venido a documentar leyendas locales. Un reportaje para el especial de junio. Pero dígame usted, ¿qué ha pasado aquí? Quizá sea más interesante que mi reportaje.

―No, nada que le interese saber aún. No puedo darle detalles. La investigación está en curso ―y toma las riendas de nuevo―. Por cierto, ¿de qué leyendas me hablaba?

―Ya sabe… Leyendas…

―No. No sé. Explíquese.

El chico, nervioso, intuye unos ojos furiosos tras los cristales ahumados de las gafas. La voz le tiembla al recordar la noche anterior.

―Leyendas que rodean el pueblo y a la zona, ya sabe… La vieja granja Tuttle, historias de fantasmas y monstruos. Esa clase de cosas.

―Ahá… Fantasmas. Joven, no sé de qué está hablando, y sinceramente, creo que lo mejor que puede hacer es marcharse.

―Pero usted dijo que no soy el primer ―hace el gesto de comillas con las manos― rarito que ve por aquí.

―Cierto, pero en su caso, créame que es mejor que se vaya. Le acompaño. ¿Quiere que le acerque a algún sitio?

―No, gracias. Volveré al pueblo y esperaré a mi amigo allí.

―¿Andando? Le va a costar un poco.

―Haré el esfuerzo.

―¿Y qué me dice de aquel Camaro rojo tras los arbustos? ¿No es suyo? Si lo reviso, ¿No encontraré ningún golpe? ¿Ningún desperfecto?

―Ese coche no es mío.

―Claro que no, qué disparate ¿Conoce el pueblo?

―No, no conozco el pueblo. Como le digo, estoy de pasada, nada más.

―En el bar de Tim hacen unas buenas costillas. Vaya allí. Podrá entrar en calor ―mira al tobillo del chico―, y descansar hasta que vuelva su… amigo. Quizá pueda encontrar allí esas historias que ha venido buscando.

Con el corazón a punto de estallar, el muchacho vuelve al coche. Antes de arrancar intenta pensar qué es lo que ha sucedido allí. <<¿Habría un cadáver? ¿Ocultan algo? Quizá dejé miles de pistas anoche. Soy gilipollas. No debía haber regresado. ¿Por qué me han dejado marchar?>>  

Sin parar en el bar de Tim, arranca y pone dirección a Baltimore. El tobillo le está matando. Ahora piensa que quizás, no se merecía un fin de semana así.

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